Alejandra Valdez, propietaria de Viva Fit Kitchen. Foto: Susi Franco, JEFAS Magazine.

Por Karlha Velásquez

El día que Alejandra Valdez notó que sus pies seguían hinchados dos días después de una caminata en el zoológico, supo que algo no estaba bien. Con poco más de 20 años y largas jornadas en una oficina, comía lo que tenía a la mano y se sentía cansada todo el tiempo. Ese momento se convirtió en un punto de inflexión que no solo transformó su salud, sino también su camino profesional.

De empleo corporativo a negocio latino de entrega de comidas

Hoy, a sus 32 años, la originaria de California con raíces en Michoacán, México, dirige Viva Fit Kitchen, un negocio que prepara y entrega comidas saludables en Omaha, Nebraska, y Council Bluffs, Iowa. Su misión va más allá de la conveniencia. Está transformando la manera en que los profesionales con poco tiempo alimentan su cuerpo con comidas balanceadas, atendiendo a personas que casi no pueden cocinar, como le ocurrió a ella.

Su historia comenzó con una alerta de salud. “Antes solo comía comida chatarra. No tomaba agua, siempre estaba agotada. Me diagnosticaron prediabetes. No hacía ejercicio y, aunque sabía que tenía que cambiar, no sabía por dónde empezar”, recuerda.

El camino hacia adelante llegó con apoyo y cambios graduales. Con el impulso de quien entonces era su novio, se inscribió en un gimnasio. Comenzó a trabajar con un entrenador y siguió un plan de nutrición. Poco a poco sintió la diferencia: más energía, mejor estado de ánimo y menos inflamación. Pero el tiempo seguía siendo un problema. Entre su empleo en Werner Enterprises, el gimnasio, las tareas del hogar y un trabajo de fin de semana como bartender, preparar comidas saludables a diario era casi imposible.

Poco después fue ascendida a gerente de camiones. A medida que crecía su interés por la alimentación saludable, también aumentaba su agotamiento por las largas jornadas laborales. Fue entonces cuando se activó su instinto emprendedor.

Tras estudiar Administración de Empresas y Marketing en la University of Nebraska at Omaha, Valdez entendía las oportunidades del mercado. Su formación empresarial entró en acción. Entre 2017 y 2020 investigó compañías que ofrecían comidas preparadas, pero no encontró ninguna que reflejara realmente sus valores ni su trasfondo cultural. Pensó: “¿Y si lo hago yo misma?”. Habló con amistades y con su madre —experta en cocina mexicana— y encontró apoyo inmediato.

Nutrición balanceada con raíces culturales

Comenzaron juntas. Su mamá cocinaba mientras ella promocionaba los platillos en Facebook. “Cocinar no era mi fuerte, pero sabía exactamente lo que quería ofrecer: comida real, fresca, con gran sabor y una nutrición balanceada”. Las ventas crecieron rápido, pero las ganancias no. “Tuve que aprender sobre costos, márgenes y precios. Mi formación en negocios me ayudó con el marketing, pero las finanzas fueron mi punto débil al inicio”, admite.

El éxito exigía estructura. En 2019 registró oficialmente Viva Fit Kitchen mientras aún trabajaba medio tiempo en Werner. En 2023 dio el salto y dejó su empleo corporativo para dedicarse por completo a su negocio.

Hoy la empresa cuenta con un equipo de cinco personas que se encarga del marketing, la cocina, las finanzas y la gestión de donaciones. En el camino, Valdez también estudió nutrición.

Sus recomendaciones se centran en los macronutrientes, los ingredientes orgánicos, menos carbohidratos y más vegetales, además de proteína y fibra. “Los hispanos solemos comer de manera desorganizada: demasiado pan, demasiadas tortillas y poca proteína”, dice. “Mi idea es cambiar eso sin perder el sabor”.

Alejandra Valdez, propietaria de Viva Fit Kitchen. Foto: Susi Franco, JEFAS Magazine.

La visión de Alejandra Valdez para el futuro de la alimentación saludable

Su base de clientes refleja su desafío original. La mayoría son trabajadores de la construcción, profesionales con agendas ajustadas y personas que buscan mejorar su salud.

“Yo solo quería sentirme mejor. Descubrí que, al cuidarme, también podía cuidar a otros. Hoy, con cada comida que entregamos, siento que servimos esperanza”.

Gracias a su presencia en línea, EatFitGo la contactó para distribuir sus comidas en sus tiendas.

El éxito no ha significado olvidarse de su comunidad. Viva Fit Kitchen dona parte de sus ganancias a organizaciones locales. En 2024 apoyaron a Simple Foundation y en 2025 comenzaron a colaborar con el Soccer Team Club of Omaha.

Valdez no piensa detenerse. Sueña con tener su propio local, ofrecer becas para jóvenes hispanos interesados en la salud y la nutrición, y convertirse en una madre ejemplar.

Su transformación, de empleada de oficina con prediabetes a empresaria enfocada en la salud, ilustra cómo los desafíos personales pueden convertirse en propósito profesional. “Yo solo quería sentirme mejor. Descubrí que, al cuidarme, también podía cuidar a otros”, afirma. “Hoy, con cada comida que entregamos, siento que servimos esperanza”. Desde unos pies hinchados en el zoológico hasta construir un negocio que nutre a su comunidad, Valdez demuestra que las mejores soluciones suelen comenzar por resolver primero los propios problemas.


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