Photo by Marco Flores

Por Antonia Rivera

Durante tres años, las hermanas Debora Saavedra y Zarina Boardman cargaron ollas, sartenes e ingredientes de feria en feria, llevando los sabores de Chile a Nebraska. Hoy, por fin, tienen un hogar permanente para su sueño.

Un sueño que empezó en el camino

Las Chilenas Café abrió sus puertas en 2025, pero representa años de sacrificio y determinación. Su LLC nació en febrero de 2022, cuando Saavedra y Boardman se unieron con el propósito de llevar los sabores chilenos a Nebraska. Su historia refleja el creciente espíritu emprendedor de las latinas en Nebraska, que están transformando el panorama gastronómico local mientras enfrentan los desafíos particulares de ser madres, inmigrantes y dueñas de negocio en un mercado competitivo.

“Empecé Las Chilenas Café con el deseo de compartir los sabores de mi tierra y crear un espacio que represente con orgullo nuestra identidad latina”, dijo Boardman. Pero el camino hacia el éxito no fue fácil.

Pop-ups, licencias y días largos

Desde el inicio, Saavedra y Boardman trabajaron arduamente para dar a conocer su producto. Pasaron mucho tiempo haciendo pop-ups en ferias, iglesias y oficinas. Tuvieron que pagar por el uso de una cocina comercial y por distintas licencias para ofrecer catering. Todo eso fue muy costoso, pero necesario para el buen funcionamiento de su negocio. En ese periodo, nunca dejaron de trabajar. Como tenían empleos paralelos, a veces no pasaban mucho tiempo en casa.

“Fue una locura, pero la familia ha sido fundamental”, dijo Boardman. Agradece tener un esposo que la apoya y nunca la desanimó, incluso cuando quedó embarazada justo cuando decidió abrir un local físico. Ya tenía dos hijos, de 15 y 10 años. De manera similar, Saavedra agradece el apoyo de su familia, especialmente el de su esposo, quien cuidaba a su hijo, que es autista y tenía apenas 6 años cuando comenzaron el negocio. Pasaron años de sacrificio antes de que sus esfuerzos empezaran a dar frutos.

Por fin, un hogar permanente

Hoy, Saavedra y Boardman ya cuentan con una ubicación establecida. Ya no tienen que cargar sus insumos de un lugar a otro. Sus clientes saben dónde encontrarlas y, por fin, están empezando a consolidar su identidad.

“Con el tiempo, nuestros retos han cambiado de una manera gratificante. Trabajar duro para dar a conocer nuestra cultura se ha transformado en alegría al ver a nuestros clientes explorar y enamorarse de los sabores chilenos”, dijo Saavedra.

Saavedra se siente orgullosa del ambiente acogedor que ha construido junto a su hermana. “No queríamos algo ostentoso, muy elegante”, dijo. Al entrar a Las Chilenas Café, hay sillones negros, las paredes están pintadas en tonos verdes y hay arte de artistas locales. Se siente como un hogar. Más allá del éxito comercial, las socias ven el café como un logro más profundo.

Dos hermanas, dos fortalezas

Además de honrar a su querido Chile, Boardman y Saavedra crearon un espacio donde pueden destacar a partir de sus talentos. Saavedra se encarga de la cocina y de crear productos de alta calidad, mientras Boardman gestiona el trabajo administrativo, el marketing y los recursos humanos. Intercambian ideas, pero cada una se enfoca en su área de especialidad.

Comunidad por encima de la competencia

Para estas socias, es importante prosperar en un entorno donde también hay otras emprendedoras. “En lugar de desanimarnos entre mujeres, apoyarnos es fundamental”, dijo Boardman.

En su tiempo libre, Saavedra y Boardman disfrutan probar otros alimentos e incluso visitan negocios que venden platillos similares. También les gusta invitar a sus vecinos de los establecimientos cercanos a probar su comida. Intercambian recetas y consejos.

“Compartir con otras personas es un acto de humildad. Tengo una amiga que también vende empanadas. No me da miedo que quizá las suyas sepan mejor que las mías. Cuando uno se queda en su zona de confort, todo se mantiene igual, pero cuando hay una competencia sana, eso te impulsa a ser mejor y más creativa”, dijo Saavedra.

Construir un legado para sus hijos

Para Saavedra y Boardman, que son hermanas primero y socias de negocio después, el éxito no se mide solo en ganancias, sino en el legado que están construyendo para sus hijos. Como dijo Boardman:

“Hay que desaprender para volver a aprender sobre el emprendimiento; hay que estudiar y dejarse guiar por otras personas para no cometer los mismos errores. Hay que ser resiliente y apoyarnos entre nosotras”.

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