
Elie Berchal, propietaria de Elie’s Chinchorro. Foto: Susi Franco, JEFAS Magazine.
Por Christina Fernández-Morrow.
A las 5 a.m., mientras la mayoría de Omaha duerme, Elie Berchal está en su cocina mezclando ajo, cilantro, cebolla y dos tipos de pimientos dulces para preparar el fragante sofrito que dará sabor a platos de auténtica comida puertorriqueña, algo poco común en Nebraska.
Para Berchal, quien comenzó su carrera culinaria vendiendo comida desde su cocina, Elie’s Chinchorro Caribbean Bistro es más que un lugar para crear recuerdos mientras se disfruta de buena comida: simboliza la familia y la cultura, valores que se enorgullece de compartir con sus clientes.
Su trayectoria refleja un movimiento creciente de emprendedoras latinas que cubren necesidades en lugares inesperados, mientras preservan tradiciones culturales a través de negocios exitosos lejos de sus hogares ancestrales.
Llevando el chinchorro puertorriqueño a Omaha
Al elegir el nombre de su negocio, Berchal optó por una palabra que la conecta con sus raíces. Chinchorro, pronunciado cheen-CHOH-roh, tiene varios significados, pero, sea cual sea la idea que evoque, la palabra despierta sonrisas y recuerdos felices. En la cultura puertorriqueña, se refiere a un lugar informal para disfrutar comida callejera tradicional, un punto de encuentro lleno de risas, música, baile y buenos momentos entre amigos y familia. Por esta razón, fue el nombre perfecto para el restaurante de Berchal, donde se enorgullece de recrear platos heredados de su abuela y su tía.
La autenticidad es el motor de Berchal.
“Estoy orgullosa de mí misma porque mi meta siempre ha sido compartir mi cultura. No mucha gente conoce Puerto Rico en Nebraska. Me han preguntado cuántas horas se tarda en manejar hasta allá”, dice entre risas.
Se lo toma con naturalidad y aprovecha cada oportunidad para hablar de su isla, un enfoque que cumple un doble propósito: compartir lo que más ama de su cultura y, al mismo tiempo, enseñarles a sus hijos sobre su herencia.
Un restaurante familiar a lo largo de cuatro generaciones
“Es un negocio familiar”, explica Berchal. “Hubo momentos en que no estaba segura de cómo iba a salir adelante”.
Como madre soltera de tres hijas y un hijo, quería demostrarles que podían lograr cualquier cosa. Por eso los involucra en el negocio.
Desde su madre hasta sus nietas, todos han influido en el éxito del restaurante. A su hijo le encanta cocinar; sus hijas desempeñaron un papel clave en el diseño y la estética del interior y el patio, además de analizar métricas y proponer soluciones. Incluso los más pequeños de la siguiente generación se arremangan para ayudar, ya sea lavando platos o animando a su abuela a vender piña coladas en eventos. ¡Quienes visitan el lugar en noches de karaoke incluso pueden escuchar a su hija mayor interpretar clásicos de la salsa!

Elie Berchal, propietaria de Elie’s Chinchorro. Foto: Susi Franco, JEFAS Magazine.
La gastronomía puertorriqueña que hace brillar la cultura
Lo que hace especial este lugar es que fue concebido con la idea de que las familias se sientan como en casa al probar los platos que marcaron la infancia de Berchal.
“Me encanta ver cómo se iluminan los rostros de las personas cuando prueban mi comida. Es algo diferente, pero también reconocen que usamos ingredientes que han probado en otras cocinas”, comenta sobre los platos de arroz y cerdo asado, que son los más populares, y los que son distintivamente puertorriqueños, como el mofongo y las alcapurrias, un plátano frito relleno de carne molida sazonada.
“Sirvo mi mofongo en un pilón (mortero), como lo hacen en Mayagüez, donde crecí. Puede quedar seco, por eso se acompaña con un caldo sabroso”, dice Berchal al recordar cómo comía este plato cuando su padre la llevaba a su restaurante favorito de su ciudad natal.
Mientras rellena cuidadosamente las alcapurrias y las coloca sobre una hoja de plátano, le encanta compartir la historia de cómo aprendió a prepararlas en su punto perfecto, un antojo favorito en su familia.
Junto con la comida y la música, de lo que más se enorgullece es de haber creado algo construido por cuatro generaciones: una verdadera labor de amor.
“Ellos son mi todo”, expresa Berchal. “También sacrificaron mucho para ayudarme a lanzar esto y hacerlo posible cada día”.
Comprendió que toda su familia estaba comprometida cuando tuvo que dejar el negocio para cuidar a su hermano tras una cirugía.
“Se hicieron cargo de todo sin mí”, dice sobre sus hijos.
Los hermanos trabajaron juntos para asegurar que los clientes quedaran satisfechos mientras su madre se enfocaba en su tío.
“Me encanta que sientan que forman parte de esto y confío en sus decisiones para el negocio”, afirma.
Expandiendo los sabores puertorriqueños más allá de Nebraska
Su local en Omaha es solo el comienzo. Tras años construyendo clientela e introduciendo sabores caribeños en el este de Nebraska, Berchal quiere ayudar a sus hijos a abrir sucursales en otras partes del estado. También contempla una ubicación en Kansas, donde vive su hijo y ya ha comenzado a vender pinchos (brochetas puertorriqueñas) en eventos de verano.
“Cada día me siento agradecida por lo que he logrado y por lo que la cocina me ha dado a mí y a mi familia”, dice Berchal.
Desde regalar platos de comida preparados en la cocina de su hogar hasta atraer a clientes que viajan desde otros estados para probar los platillos que su menú ha introducido al Medio Oeste, Elie Berchal demuestra cómo la dedicación a la cultura y a la familia puede nutrir un sueño que trasciende generaciones.
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