Foto tomada del Instagram de Regina Sirvent

La piloto mexicana fue reconocida como parte del programa Barbie Role Model, según Latinas Poderosas. Su trayectoria en NASCAR la ha consolidado como una figura que rompe barreras en uno de los deportes más dominados por hombres en el mundo.

Regina Sirvent está acostumbrada a las pistas rápidas y las curvas cerradas. Esta semana, su nombre fue noticia por un motivo distinto.

De acuerdo con una publicación reciente de Latinas Poderosas, la piloto mexicana fue reconocida como parte del programa Barbie Role Model, una iniciativa global que celebra a mujeres que rompen barreras en distintas industrias.

Para Sirvent, este reconocimiento está en sintonía con una carrera que, de manera constante, ha desafiado los límites.

Regina Sirvent, reconocida como Barbie Role Model

El programa Barbie Role Model destaca a mujeres cuyo trabajo transforma los espacios en los que participan. En el caso de Sirvent, ese espacio es el automovilismo profesional, un ámbito históricamente dominado por hombres y que rara vez ha puesto en primer plano a atletas latinas.

Latinas Poderosas señaló que Sirvent hizo historia al convertirse en la primera mujer mexicana en competir en el NASCAR Clash en el Los Angeles Memorial Coliseum, uno de los escenarios más visibles del deporte. Competir allí la colocó ante una audiencia nacional y marcó un cambio en quiénes pueden abrirse paso en los circuitos de élite.

También se convirtió en la primera mujer en competir en la categoría Truck de NASCAR en México con apenas 14 años. Llegar a ese nivel de competencia a una edad tan temprana requirió más que talento: exigió perseverancia en una industria donde las mujeres suelen estar subrepresentadas.

Romper barreras en el automovilismo

El automovilismo ha sido durante mucho tiempo uno de los espacios más dominados por hombres en el deporte profesional. Las barreras son estructurales, culturales y financieras. Para las pilotos latinas, esos obstáculos pueden ser aún mayores.

La presencia de Sirvent en escenarios importantes de NASCAR ha cuestionado la idea de quién pertenece detrás del volante. No como una figura simbólica, sino como una competidora.

Su inclusión en la lista de Barbie Role Model refleja ese impacto más amplio. Vincula sus logros deportivos con un mensaje cultural: la representación en el deporte importa. La visibilidad importa.

Y también importan las niñas que observan.

La velocidad en la sangre

Según la publicación, las carreras han sido parte de la vida de Sirvent desde el inicio. Proviene de una familia entusiasta del automovilismo y transformó ese legado en una carrera profesional.

Pero el legado por sí solo no garantiza un lugar en NASCAR.

Construir una carrera en el automovilismo competitivo requiere disciplina, dominio técnico, patrocinio y la capacidad de resistir el escrutinio en un entorno donde las mujeres —especialmente las mujeres latinas— suelen ser cuestionadas antes de ser reconocidas.

Sirvent no llegó a este deporte como una curiosidad. Llegó como atleta.

Más que un título, un mensaje

El programa Barbie Role Model celebra a mujeres que amplían lo que significa liderazgo y éxito en distintas industrias. Sirvent se suma ahora a un grupo global de mujeres reconocidas por cambiar la narrativa en sus campos.

Para muchas lectoras latinas, este momento trasciende el automovilismo. Ver a una piloto mexicana reconocida en una plataforma internacional remite a algo más amplio: la idea de que el talento y la determinación pueden abrir espacio donde antes había muy poco.

No se trata de una muñeca. Se trata de quiénes pueden verse reflejadas en la próxima generación.

Lo que representa este momento

El anuncio, compartido por Latinas Poderosas, sitúa a Regina Sirvent como parte de una lista global de mujeres que rompen barreras. Pero su impacto va más allá de cualquier reconocimiento.

Su camino, desde las pistas competitivas en México hasta los escenarios más visibles de NASCAR, muestra cómo se ve la perseverancia en tiempo real.

Entró en un deporte que pocas veces hacía espacio para las mujeres. Se mantuvo. Compitió. Hizo historia.

Y ahora está siendo reconocida por ello.

En un campo donde la representación se ha quedado atrás del talento, la historia de Regina Sirvent sigue avanzando, no solo a toda velocidad en la pista, sino como un recordatorio visible de que las latinas pertenecen en cualquier lugar donde se exige excelencia.

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