Rompiendo su silencio para prosperar

Olga Guevara, propietaria de Casa Azteca
Por Por Vanessa “Cueponi Cihuatl” Espinoza
En un rincón de Sioux City, rodeada del aroma de la harina de maíz molida mezclada con especias mexicanas, Olga Guevara desafía expectativas y prejuicios, transformando su tortillería, Casa Azteca, en un ejemplo del poder del emprendimiento femenino y la determinación inquebrantable. Con cada tortilla, desmonta estereotipos sobre las mujeres emprendedoras en un mercado históricamente dominado por los hombres. Guevara ilustra cómo romper patrones culturales de silencio, buscar apoyo estratégico y mantener una mentalidad de aprendizaje continuo puede transformar un sueño en un negocio próspero.
La importancia de buscar apoyo en el crecimiento empresarial
“No pedir ayuda a tiempo es como frenar el progreso” advierte Guevara a quien tiene miedo de pedir ayuda para avanzar en su negocio. Ella habla por experiencia. Para ella, enfrentar desafíos significó dejar atrás un patrón cultural de comportamiento: quedarse callada. Comenta que pertenece a una cultura que enseña a los niños desde muy pequeños a resolver problemas en silencio, sin que nadie lo sepa. Sin embargo, aprendió que para que su negocio prosperara tenía que pedir ayuda. Guevara se puso en contacto con la Administración de Pequeñas Empresas (SBA). Este vínculo fue esencial para acceder a grupos y recursos locales y nacionales. Este apoyo fue un puente para asesorías en áreas como contabilidad, expertos en la industria alimentaria y agencias que ofrecen préstamos de capital para operar o ampliar pequeñas empresas.
El aprendizaje continuo como clave para el éxito empresarial
La preparación fue el siguiente paso. Investigó su producto en profundidad. Guevara cree que además de aprovechar las oportunidades, los emprendedores necesitan un aprendizaje continuo. La empresaria señala que la educación incluye formar amistades con otros pequeños empresarios y crear espacios de discusión sobre desafíos y oportunidades. “Al hacer esto, pude identificar errores que necesitaba corregir y detectar áreas de oportunidad más concentradas para enfocar mi crecimiento”.
Superar los desafíos en la calidad y conservación de los alimentos
El siguiente desafío fue ofrecer productos excelentes y con el menor número de conservantes posible, como es el principal objetivo de Casa Azteca. Debido a que la temperatura sube y baja en el Medio Oeste, la calidad puede verse afectada drásticamente. Las tortillas pueden desarrollar moho cuando se exponen a microorganismos debido a la temperatura y el contenido de agua. Guevara no se dejó intimidar. Estableció relaciones con expertos en la ciencia de la tortilla, lo que resultó en una mejor comprensión de las condiciones recomendadas para conservar las tortillas. También colaboró con un laboratorio local para aprender a controlar los microorganismos que afectan la calidad de la tortilla. Estableció técnicas para prevenir contratiempos e implementó una estricta disciplina de higiene. Adoptó procedimientos recomendados por las autoridades gubernamentales específicas de su sector gracias al asesoramiento de un experto en saneamiento.
Romper el sesgo de género en una industria dominada por los hombres
En una industria dominada por hombres, Guevara se ha enfrentado a prejuicios constantes. Hay pocas mujeres en roles de liderazgo, aunque en innumerables ocasiones son ellas quienes toman las decisiones y dan forma a los negocios. La gente ha acudido a su marido en lugar de a ella. Esto no la detiene. Al contrario, la inspira a mantenerse firme y demostrar su capacidad en un entorno donde persisten ciertos prejuicios. Guevara cree que “nunca te sentirás completamente preparado, a veces lo más importante es actuar y confiar en tus capacidades y en ti mismo”. Toda decisión empresarial pasa primero por la aprobación de Guevara y nada se decide sin ella. Al tomar posesión de lo que creó, se fortaleció y descubrió la confianza que tuvo en sí misma todo el tiempo.
El poder de una sólida red de apoyo para emprendedores
El sistema de apoyo de Guevara ha sido esencial a nivel micro y macro. Su marido y su padre son el núcleo de su apoyo, escuchan sus frustraciones y le dan consejos para que no se rinda. Su segundo nivel de apoyo proviene de la comunidad de emprendedores que ha encontrado en el camino. Las interacciones con ellos han sido de gran ayuda ya que proponen una búsqueda colectiva de soluciones prácticas para seguir adelante con el negocio. Finalmente, hay personas que brindan capacitación especializada y sin su experiencia, su negocio no podría sostenerse. Esto incluye a su contador, abogado y profesionales de la industria. Guevara afirma que este sistema no se hizo de la noche a la mañana. “Se forman gradualmente a medida que el negocio evoluciona y las finanzas lo permiten. Cada etapa del crecimiento empresarial requiere ajustes y nuevas conexiones, lo que hace que el desarrollo de estos sistemas sea un proceso continuo”.
Inspirando a las mujeres a hacerse cargo de su futuro
Guevara no es sólo un empresario. Ella es un ejemplo de resiliencia y demuestra cómo la preparación, el coraje y una red de apoyo pueden convertir un sueño en un negocio próspero. Su éxito va más allá de las tortillas que produce; es un mensaje a otras mujeres emprendedoras que dudan de sí mismas, de que el verdadero progreso comienza cuando decides alzar tu voz y reclamar tu espacio.
