
Esperanza Ayard Benitez, fundadora de Con Amor Bakery & Cafe en Waterloo, Iowa. Foto: Fatma Osmancevic / Studio Faf, LLC.
Esperanza Ayard Benitez comenzó vendiendo postres desde su casa y convirtió Con Amor Bakery & Cafe en una panadería de Waterloo especializada en croissants y otras creaciones con sabores inspirados en México.
Por Carolina Martínez Vera
«Siempre he querido algo más para mí», dice Esperanza Ayard Benitez.
Durante años, ese deseo tomó forma en la cocina de su casa en Waterloo. Preparaba pedidos especiales, participaba en eventos temporales y vendía sus productos de repostería a través de negocios locales. Las redes sociales ayudaron a que más personas conocieran su trabajo, mientras que las recomendaciones de sus propios clientes hicieron que muchos regresaran.
«Nunca fui la mejor estudiante, así que también sabía que un trabajo convencional no era para mí», cuenta. «Mi creatividad fue lo que me impulsó a seguir trabajando por mis sueños».
Lo que comenzó en casa terminó convirtiéndose en Con Amor Bakery & Cafe, una panadería y cafetería ubicada en East Fourth Street, donde Esperanza se especializa en croissants y otras piezas de repostería elaboradas con masas laminadas y sabores inspirados en la cocina mexicana.
Sin embargo, el camino entre su cocina y la apertura del local le exigió aprender mucho más que nuevas técnicas de repostería.
«Nací y crecí en Waterloo. Me encanta nuestra pequeña ciudad, pero aquí no hay muchas panaderías que ofrezcan productos frescos y hechos de manera artesanal», explica Esperanza. «Quería compartir eso con la comunidad y ser un ejemplo para otras latinas de aquí».
De la cocina de su casa a su propia panadería
Esperanza construyó Con Amor pedido por pedido.
A medida que aumentaba la demanda, trabajar desde casa se volvió cada vez más complicado. Empezó a imaginar un espacio comercial donde pudiera producir más y, al mismo tiempo, recibir a clientes que quisieran sentarse a disfrutar de sus creaciones.
Convertir esa idea en realidad requirió años de ahorro, planificación y búsqueda.
Pasó meses recorriendo distintos locales comerciales de Waterloo antes de encontrar el espacio adecuado en East Fourth Street.
La posibilidad de abrir su propia panadería la emocionaba, pero también le imponía respeto.
Tenía que tomar decisiones financieras, preparar el local y asumir responsabilidades mayores a las que conocía cuando trabajaba desde casa. Hubo momentos en los que llegó a preguntarse si la panadería que tanto había imaginado realmente abriría sus puertas.
Aun así, siguió adelante.
Durante el proceso buscó orientación entre otros empresarios, amistades y familiares. Algunos consejos le ayudaron a avanzar, pero la experiencia también le enseñó a confiar más en sus propios criterios.
Aprender a confiar en sí misma
Uno de los desafíos más difíciles que enfrentó Esperanza tuvo poco que ver con la repostería.
«Uno de mis mayores retos fue no saber cómo manejar las críticas constructivas ni cómo decir que no», reconoce. «He crecido muchísimo gracias a eso. Aprendí que, si algo me incomoda o simplemente no quiero hacerlo, no tengo por qué hacerlo».
Desarrollar esa seguridad tomó tiempo.
Dirigir un negocio en crecimiento significaba tomar decisiones mientras atendía a sus clientes, administraba las finanzas, cumplía con sus responsabilidades familiares y resolvía las tareas de cada día.
Escuchar consejos podía ser útil, pero también tenía que aprender a reconocer cuándo una decisión no era la adecuada para ella.
Para cuando Con Amor estuvo lista para abrir, Esperanza llevaba años aprendiendo a hacer ambas cosas.
El día de abrir las puertas
En la primavera de 2025, después de años de hornear, ahorrar y construir una clientela, Esperanza abrió Con Amor Bakery & Cafe.
Ya había personas que conocían sus productos gracias a los pedidos especiales, los eventos temporales y las redes sociales. Ahora, por fin, tenían un lugar al que podían acudir.

Esperanza Ayard Benitez, fundadora de Con Amor Bakery & Cafe en Waterloo, Iowa. Foto: Fatma Osmancevic / Studio Faf, LLC.
El nuevo local también le dio más espacio para seguir desarrollando sus ideas.
Con Amor se especializa en croissants y otras piezas elaboradas con masas laminadas, a las que Esperanza incorpora sabores inspirados en México.
Su oferta incluye bebidas frías a base de matcha y café latte, con sabores como churro, moka mexicano, flan y mazapán. En la vitrina refrigerada también se pueden encontrar rebanadas de pastel de tres leches.
Cuando compartió su historia, Esperanza también tenía entre sus planes desarrollar más variedades de pan dulce, ampliar su oferta de bebidas e incorporar opciones calientes.
El negocio que durante años manejó desde su casa finalmente encontró su propio espacio en East Fourth Street.
Para Esperanza, una de las mayores satisfacciones es ver cómo otras personas disfrutan algo que comenzó como una idea suya.
«Me encanta ver cómo mis ideas se hacen realidad y sentir que mi trabajo es valorado», dice. «Me gusta conectar con mis clientes y saber que pude hacer que su día fuera un poquito mejor».
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